Quiste pilonidal: qué es, por qué aparece y cuál es el mejor tratamiento
El quiste pilonidal es una lesión que aparece en la zona del pliegue interglúteo, justo encima del coxis. Aunque su nombre suena extraño, significa literalmente “nido de pelos”, porque suele contener pelos y material inflamatorio en su interior.
Es un problema muy frecuente en personas jóvenes, especialmente hombres, y puede causar dolor, inflamación y, en fases agudas, abscesos que requieren tratamiento urgente.
Por qué aparece (y por qué no es culpa tuya)
Hoy sabemos que el quiste pilonidal tiene un origen adquirido, no congénito. El mecanismo típico es:
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fricción repetida en la zona,
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presión prolongada al estar sentado,
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entrada de pelos en la piel,
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e inflamación progresiva que termina formando un quiste o varios trayectos (fístulas).
No es un problema de higiene ni algo que puedas “evitar” al 100%. Es una zona anatómicamente vulnerable.
Factores de riesgo más habituales
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Edad y género: más común entre los 15 y 35 años, sobre todo en hombres.
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Exceso de pelo, especialmente en la región lumbar.
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Obesidad, por mayor fricción.
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Sedentarismo: muchas horas sentado.
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Deportes o trabajos con microtraumas repetidos (ciclismo, conductores, etc.).
Complicaciones si no se trata
El quiste pilonidal puede permanecer estable durante meses o años, pero también puede evolucionar hacia:
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Absceso pilonidal: infección aguda con dolor intenso e inflamación; suele requerir drenaje.
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Fístulas: trayectos que conectan el quiste con la superficie de la piel.
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Recurrencias: frecuentes si no se realiza el tratamiento adecuado.
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Infección sistémica: rara, pero posible en casos de infección descontrolada.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico suele ser clínico. El paciente refiere dolor, hinchazón o salida de pus en la zona sacra.
En la exploración física pueden observarse:
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un orificio sinusal,
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una tumefacción dolorosa,
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o un trayecto fistuloso.
En casos complejos, la ecografía o la resonancia magnética pueden ayudar a determinar la extensión del quiste y la presencia de fístulas.
Tratamiento según la fase
El manejo depende de si estamos ante una fase aguda o crónica.
1. Fase aguda (absceso pilonidal)
La prioridad es controlar la infección.
En esta etapa se realiza un drenaje del absceso para aliviar el dolor y permitir la limpieza del tejido inflamado.
No se recomienda extirpar el quiste en esta fase, ya que el tejido está demasiado irritado.
2. Fase crónica (quiste o fístulas)
El objetivo es resolver el problema y prevenir recurrencias.
Dependiendo del caso, se puede optar por:
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Exéresis clásica, dejando la herida abierta o cerrándola.
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Técnicas mínimamente invasivas, en casos seleccionados.
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Colgajos o técnicas reconstructivas en quistes complejos o recidivantes.
El papel del cirujano
Mi labor es acompañarte en todas las fases del manejo: desde el diagnóstico, la interpretación de pruebas cuando son necesarias, hasta la elección de la técnica quirúrgica más segura para tu caso.
Un tratamiento bien planificado reduce el riesgo de infección, acorta la recuperación y disminuye la probabilidad de que el problema reaparezca.
Si llevas tiempo con dolor, inflamación o episodios repetidos, no tienes por qué aguantar.
Estoy disponible para orientarte y ver qué tratamiento es el más adecuado en tu caso.